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01 mayo, 2009

La peste

Cólera, dengue, gripe porcina, gripe aviar, paludismo, fiebre amarilla, évola…Los nombres de la peste pueden ser varios, pueden incluso mutar y, sobre todo, hacerse cada vez más resistentes a las respuestas de la ciencia para frenar su avance. Pero no todo pertenece al orden de la ciencia.
Cuando Albert Camus publica La peste (1947), lo hace siguiendo los dictados de una concepción moral, humanista, que reivindique los valores solidarios que en condiciones extremas pueden aflorar. Y los expone. Pero también expone su opuesto: en Cottard, uno de los personajes que habitan la Orán de 1940, azotada por la epidemia, se manifiestan los rasgos de un miserable que aprovecha la tragedia para librarse de la persecución de la justicia. Quien cuenta la historia, lo sabemos al final de la novela, es el médico, Bernard Rieux. Entre Cottard y Rieux ambula un personaje cargado de sentido: Paneloux, el cura, quien deposita en la fe cristiana su moderado optimismo. Toda peste guarda un sentido bíblico en su predominio, más fuerte que el viral incluso. Pero no es apelando a Dios como nos podemos librarnos de ella.
El sentido alegórico de la peste de Orán, sin embargo, podría traducirse numéricamente: las primeras ratas muertas permiten ser contadas, luego, a medida que éstas aumentan, resultan incontables. Pero, al revés que algunas cifras oficiales, son confiables. Cuando leí por vez primera la novela imaginé que aquellas ratas primeras representaban algo así como los pecados del hombre, el costado simbólico con que el escritor argelino designaba los males y desvíos en esta Tierra. Hoy no estoy tan seguro. Probablemente las ratas del libro tengan una razón diferente, superior incluso, a la de mi primera y entusiasta lectura. Que las ratas sean ratas y nada más que eso, ratas. Y que los huéspedes del mundo animal, al fin y al cabo, seamos nosotros. Únicamente nosotros, virus al que llaman hombre.

2 Comments:

Blogger Cinzcéu said...

Acabo de volver a ver el film 28 days later (aka Exterminio) dirigido por Daniel Boyle; una pequeña maravilla. Hace un par de días ví 28 months later (aka Exterminio; ???), su supuesta secuela que me resultó muy tonta, muy floja, muy obvia. Lo traigo porque la temática acerca de los "huéspedes del mundo animal [...] virus al que llaman hombre" la leo (es explícita y al personaje que lo explicita se lo fusila) en la primera; no así en la segunda que resulta un film de superacción y crispación al reverendo cuete.
Las primeras ratas siempre cuentan; las siguientes caen bajo la incontable lluvia.
Abrazo y ponete barbijo para escribir, no sea cosa...

5:41 a.m.  
Blogger Gabriel Báñez said...

Ah, pero qué perceptivo, Cinzcéu. Acabo de ponerme el barbijo y mañana iba a subir la nota con ese título. Es más, hoy salió publicada. Bueno, lo tuyo es anticipación de la mejor precuela.
El abrazo y la invariable amistad.

10:03 a.m.  

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