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30 diciembre, 2008

Toc toc: un babero para la perrita nazi

La fábula hegeliana habla de una rémora idiota. Pero no es tan idiota la rémora, es tan, apenas eso. Y compulsiva. Tampoco resulta del todo hegeliana la fábula, sobre todo si uno se atiene a los vínculos que la fabulista supo tejer durante el proceso. En fin, la cuestión que esta rémora cruza (perra, pedorra, pedorreica, diarreica, una generosa minoría opta por el líquido atributo para nombrarla) vive de aguas ajenas. Aunque siempre subalterna, redunda y redunda la muy esforzada. Senilmente se confiere cierta autoridad, por supuesto, pero no es más que un estar en popa o en la estela de ese barco redundado, anterior al punto cruz. ¿O era arroz? Pobre rémora que viste pañales, ya boquea. Debe ser por la edad. Hay quienes sostienen –en el hazmerreír de esa red que a ella jamás le llega; agujeros y filtraciones, por supuesto- que padece de incontinencia verbal, sobre todo en eso de lamerse bien atrás y suplicar atención. No sé, tengo mis reservas, con la foto del babero nunca alcanza. Lo cierto que a la muy tonta la sirven y después, como a buena catequista, la ningunean. Burlas por detrás. Ella, de tan pueril y esquemática, todo lo cree. Hasta las salutaciones. Sobre todo las promesas. Sumisa perra recurrente, me digo: la vende la ansiedad. Y otras cosas. En las agendas amarillas algunos leen la palabra lástima, claro. Lo que no está mal, es lo que al fin y al cabo genera esta chocha jubilada antisemita. Triste, ultramontana y menor. Por supuesto tampoco sabe que eso de colgarse de tetas muertas provoca destinatarios no divulgados a granel. Y se le burlan y replican sus burlas en cadena, pero ella, en su ingenuidad rígida y fervorosa, persiste dramática. ¿Por qué persiste la dogmática babeante? ¿Error en la dosis del clonazepan? ¿Compulsión y autismo, quizá? ¿O simple fijación cordial por olisquear? No tiene importancia. Después de todo, como claman varios de la guía, “que insista, no importa, pero al menos -cuando está entre la gente- que trate de no escupir al hablar”.
-TOC, TOC –trina la hija, en sol muy menor.
Y es que nadie golpea la puerta. Ella, obediente, alza la pata.

(Próxima nota de género vivo: “Llegan los archivos procesistas de la servil perrita nazi bonaerense y de su Augusto dominador”)

1 Comments:

Blogger Gabriel Báñez said...

No comentaste, pelotudo, es para vos: "Dos banderas".

3:08 p.m.  

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