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05 mayo, 2009

Barbijos

¿Y si fueran los políticos quienes, por ley, estuvieran obligados a usar barbijos? Me puse a pensar en este absurdo por su ley idéntica, la del nonsense, y ante la demanda inusual de barbijos por parte de la población. En las farmacias ya no quedan. La psicosis ante la amenaza de la gripe porcina agotó stocks. ¿Pero qué pasaría si fueran los políticos quienes debieran emplearlos? No todos, por supuesto, pero sí una ingente mayoría. ¿No sería una forma de preservarnos del virus de la mentira, de los dobles discursos, de las promesas incumplidas? Si algunos políticos usaran barbijo, supongo, estaríamos menos contaminados de lenguaje vacío. Para empezar, evitaríamos recibir frases hechas, del tipo "estamos trabajando en ese sentido". O: "vamos a llegar hasta las últimas consecuencias". Nos libraríamos de los discursos que mencionan "con las manos limpias". O de los casetes que repiten: "este gobierno es de todos y para todos". Si ciertos políticos emplearan el barbijo antes de hablar, el aire estaría menos enviciado, menos saturado de lugares comunes, de artificios retóricos de una elocuencia basada en la palabrería hueca. Pero, claro, los políticos deben hablar. Deben convencer. Deben generar promesas y adhesiones. Y para eso, nada mejor que hablar diciendo mucho sin decir nada.Si los políticos usaran barbijo, estimo, estarían menos dedicados al lenguaje travestido, incluso, y más obligados a las acciones. Hablar menos, hacer más. Funcionarios que funcionen, no que hablen, comenten o emitan meras descripciones de una realidad por todos conocida. Con políticos con barbijo habría menos violencia verbal, menos ataques y desmentidas. Menos simulación discursiva y, acaso, más obras. Lo concreto, no la palabra. Así de sencillo. Es una idea absurda, por supuesto, y un tanto tendenciosa de mi parte. Es fácil achacarles a ciertos políticos el monopolio del engaño. Muchos de nosotros, ciudadanos comunes, también deberíamos emplear el barbijo antes de hablar. Porque la mentira, como virus social que es, circula en todos los ámbitos y niveles. Es patrimonio de todos. Lo bueno y aleccionador de este virus es que resulta, tarde o temprano, letal. Termina matando a sus portadores. Son los primeros que caen. Con o sin barbijo. Para la mentira no hay antiviral que valga.

4 Comments:

Blogger epg said...

Gabriel querido, esta gente no podría usar barbijo. No lo harían por una cuestión de supervivencia personal: si, con el barbijo puesto, llegaran a estornudar, el bichito viral de la mentira quedaría atrapado allí dentro y los mataría en segundos. Respirarían de su propia medicina. Y ya sabemos: son mentirosos pero no boludos.
Abrazo a estonudo limpio...

2:57 p.m.  
Blogger Gabriel Báñez said...

Hernán, amigo, tenés absoluta razón. Los pañuelos descartables debemos ser nosotros, seguro.
Buen viaje a Salta desde Salto, abrazo dengue para vos!

10:51 a.m.  
Blogger Cinzcéu said...

Hoy escuché (en Radio Continental) que según proyecciones de la OMS un tercio de la humanidad podría infectarse con el virus. Esto amerita una típica encuesta de D'Alessio- Irol para Clarín:
¿Usted cree que sufrirá el virus chancho?
1) No, porque me compré un barbijo de triple filtro.
2) No, porque soy sano y creo en Nuestro Señor.
3) Quién sabe, al fin de cuentas de algo se muere.
4) Sí, porque me pego cualquier pandemia.
5) No tengo la menor idea acerca de nada.
6) No sé, pero como no miento estoy a salvo de unos virus peores.

4:46 a.m.  
Blogger Gabriel Báñez said...

Esto amerita una suba.

Abrazo rumanescu!

10:10 a.m.  

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